Hay pocas montañas en España tan reconocibles como el Naranjo de Bulnes, conocido también por su nombre asturiano, Picu Urriellu. Esta torre caliza de 2.519 metros, en el corazón del Macizo Central o de los Urrieles, es desde hace más de un siglo un símbolo del montañismo español.
Su primera ascensión, en 1904, corrió a cargo de Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa de Asturias, y del pastor y guía local Gregorio Pérez, conocido como «El Cainejo». Aquella hazaña convirtió al Naranjo en un destino de peregrinaje para generaciones de escaladores, y su silueta sigue siendo una de las imágenes más fotografiadas de los Picos de Europa.
No hace falta ser escalador para vivir el Naranjo de bien cerca. La forma más habitual de admirarlo es caminando hasta la Vega de Urriellu, a los pies mismos de la aguja, donde se encuentra el refugio Delgado Úbeda. Se puede subir desde Bulnes o desde Sotres, en una ruta larga y con desnivel notable, pero que no exige técnica de escalada: solo buena condición física, calzado adecuado y respeto por la montaña.
Llegar hasta la Vega de Urriellu y ver el Naranjo alzarse justo delante, especialmente al amanecer o al atardecer, es una de esas experiencias que quedan grabadas. Desde El Ardinal, en Cabrales, tienes el punto de partida perfecto para intentarlo.
