Pocas imágenes representan tanto a Asturias como los Lagos de Covadonga. Enol y Ercina, de origen glaciar, descansan en la Vega de Enol, dentro del Macizo Occidental, muy cerca del santuario de Covadonga.
Se puede llegar en coche por la carretera de montaña que sube desde Covadonga, aunque en temporada alta el acceso suele restringirse a un servicio de lanzadera para proteger el entorno; conviene informarse de las condiciones vigentes antes de subir, sobre todo en verano y en fechas de mayor afluencia.
Una vez arriba, no hace falta ser un gran caminante para disfrutarlos: el paseo alrededor del Lago Ercina es corto y apto para toda la familia, con el Mirador de la Reina como parada obligatoria para las vistas sobre el macizo. Quien quiera algo más largo puede acercarse a la zona de las minas de Buferrera o continuar hasta la Vega de Ario, ya con más desnivel y tiempo.
Desde El Ardinal, en Cabrales, la excursión a los lagos es perfectamente factible en una mañana o una tarde, dejando el resto del día libre para explorar el propio valle de Cabrales. Es una de esas visitas que conviene combinar con calma: llega temprano si puedes, evita las horas centrales del día en pleno verano, y disfruta de uno de los paisajes más reconocibles de los Picos de Europa.
